Cómo reducir la tasa de rebote en 10 pasos

tasa de rebote

¿Vuestro porcentaje de rebote es demasiado alto? Bienvenidos al club de la frustración de trabajar horas y horas en una página web para que sea el deleite de todo Internet… y que nadie navegue todo lo que el site se merece.

Existe una obsesión generalizada entre SEOs y webmasters por reducir la tasa de rebote. Y sí, tener problemas con el porcentaje de rebote puede afectar al SEO muy negativamente y echar todo nuestro trabajo por tierra. Sin embargo, es importante comprender en qué consiste esta métrica y cuándo tal porcentaje es negativo.

Por eso hoy os voy a hablar de cuándo debemos preocuparnos y cómo solucionarlo para que logréis alcanzar la tasa de rebote ideal en vuestras webs.

¿Qué es la tasa de rebote?

La tasa de rebote es el porcentaje de usuarios que llegan a una página y decide marcharse sin interactuar con la web, es decir, no navegan más por ella: no clican en enlaces o ven más contenido relacionado dentro del mismo site.

Esta métrica es una manera muy útil para calcular el grado de satisfacción del usuario. Podríamos entender que cuanto menos rebote el usuario, mejor hemos hecho nuestro trabajo. No obstante, esta es una declaración que hay que coger con pinzas, porque no es siempre así. Os cuento por qué:

¿Cuál es una buena tasa de rebote?

Como os decía, estamos obsesionados por reducir nuestra tasa de rebote, pero no siempre es necesario. Para saber si necesitamos reducir nuestro rebote, tenemos que añadir un nuevo elemento a la ecuación: la permanencia en la página, que es la unidad que mide cuánto tiempo está un usuario en tal o cual URL.

Dicho esto, hay tres escenarios posibles; el muy bueno y el bueno, en los que no tenéis que preocuparos, y el malo, en el que tenéis que hacer saltar todas las alertas:

semáforo

MUY BIEN = Bajo rebote + alta permanencia. La tendencia del usuario es navegar por vuestra web, y además está mucho tiempo en ella. ¿Qué más queréis? Hale, ya podéis ir a descansar.

BIEN = Alto rebote + alta permanencia. En este caso, la mayoría se asusta y cree que tiene que reducir el rebote. Pero no necesariamente. Si el usuario tiende a quedarse en la primera URL que visitó pero está el tiempo suficiente, significa que ese contenido le está ofreciendo la información que buscaba. Aún así, quizás os interese aplicar algunas de las soluciones para mejorar aún más las estadísticas y pasar al ser del grupo de los “muy bien”.

MAL = Alto rebote + baja permanencia. Si vuestro caso es que el usuario entra y a los muy pocos segundos se va, hay que ponerle solución ya. Así que, por favor, seguid leyendo.

Cómo reducir la tasa de rebote alta

1. Velocidad de carga

A nadie le gusta esperar, y en Internet somos todavía más impacientes. Por eso, de todos los problemas que pueda tener una web, la velocidad de carga podría ser el peor, porque el usuario ni siquiera llegará a acceder. Es más, el 47 % de los usuarios piensa que una web no debería de tardar más de dos segundos en cargar.

2. Páginas muy pequeñas

Puede ser una obviedad, pero dejadme deciros que si solo tenéis una URL, el usuario no podrá seguir navegando y rebotará. Es imposible, por muy limitado que sea nuestro nicho, que podamos tratar toda una temática en una sola URL, al menos de forma coherente. Dadle al usuario la oportunidad de seguir navegando ofreciéndole la oportunidad de ver más contenido relacionado dentro de vuestra web.

3. Links internos

Para que los usuarios sigan explorando una web, necesitamos construir caminos: enlaces internos. Esto aumentará las posibilidades de que los usuarios se queden en nuestro site pero no solo en la primera URL. Cread una estrategia de enlaces inteligente para que todos vuestras URLs estén de alguna manera conectadas y fluya el link juice.

  • Enlazad solo con contenido que sea relevante. Por mucho que sea vuestra propia web, habrá artículos que no tengan mucho que ver entre sí.
  • No plaguéis vuestro texto de links. Meter un enlace en cada frase dificulta la lectura y da una desagradable sensación de spam.
  • Los enlaces deberían llevar a una pestaña nueva, no sustituir el artículo que estaban leyendo.

4. Experiencia de usuario

Una buena UX es imprescindible, sobre todo teniendo en cuenta lo tiquismiquis que es el usuario de Google a día de hoy. Aquí tenéis un artículo muy completo sobre cómo tener una UX de 10, pero, además, también os dejo unos must:

  • Favoreced la navegabilidad usando menús claros y migas de pan que ayuden al usuario a saber dónde está, por dónde vino y a dónde puede ir.
  • Un diseño atractivo y con elementos visuales de calidad hará que el usuario se sienta cómodo en la web y le dará un toque de profesionalidad que nunca viene mal.
  • Limitad la cantidad de anuncios que haya en la web para evitar que el usuario se distraiga o, de nuevo, se sienta spameado.
  • Evitad los pop-ups. Son muy frustrantes, especialmente cuando aparecen uno tras otro. No soy la única que los odia: Google también. Hay mil maneras de llamar la atención del usuario sin tener que recurrir a ventanas emergentes.

5. Diseño responsive

A estas alturas de la película, tenemos claro que el futuro de Internet está en el móvil. Ya lo dejó claro Google cuando lanzó el Mobile First. Por eso es importante que nuestra web se adapte a cualquier tipo de dispositivo, es decir, sean responsive, sobre todo teniendo en cuenta que el usuarios de móvil tienen aún menos paciencia que los usuarios de desktop.

6. Keyword research

No a todo el mundo le gustan las sorpresas. La tasa de rebote será alta si el usuario no se encuentra lo que esperaba, lo que suele ocurrir cuando utilizamos las palabras clave equivocadas. Por eso, antes de ponernos a escribir nada, es importante hacer un keyword research para atraer al público adecuado. Analizad tanto a vuestro target como a vuestra competencia y descubre palabras relevantes y con tráfico.

7. Contenido de calidad

Una vez el usuario decide quedarse a leer, es importante que el contenido no decepcione. Y eso lo conseguimos:

  • Entendiendo su problema y ofreciendo una solución. Pensad en vuestro contenido como una forma de responder a una pregunta concreta. Además, poneos en la piel de vuestros lectores y pensad qué os gustaría encontrar si vosotros tuviéseis esa duda.
  • Ofreciendo contenido actual. El cambio es la última constante, y a menudo la información se queda desfasada muy rápido porque ha salido algo mucho más novedoso. Estad pendientes de los cambios que suceden en vuestro nicho y reciclad vuestro contenido.

8. Legibilidad

La gente no lee textos online de la misma manera en que lee un libro. Trata de ir directamente al grano buscando con el ojo ciertas palabras, y perderse entre un mazacote de texto probablemente hará que pruebe suerte en otra web. Nuestros textos tienen que ayudar al lector a encontrar lo que busca.

  • Estructurar el bloque de texto con títulos y subtítulos evitan que el lector tenga que leerlo todo de arriba a abajo hasta encontrar lo que busca, porque, por supuesto, no está dispuesto a hacerlo.
  • Las enumeraciones y bullet points hacen más ameno el flujo de lectura y facilitan que el usuario navegue por la información sin tener que leer bloques inmensos.
  • Escribid párrafos cortos, porque, de nuevo, los ladrillos no ayudan al ojo del lector a localizar las palabras o información específica que está buscando.
  • Los elementos visuales son muy socorridos para llamar su atención y ayudar al lector a localizarse. Negritas, cursivas, imágenes vienen muy bien.

9. Call to action

Una buena llamada a la acción será lo que remate la jugada: aumentará la interacción, la permanencia y las posibilidades de conversión. Aseguraos de que está en un lugar visible de la web, de que solo usáis una por URL y de que es clara y honesta.

10. Herramientas de métricas

Es imprescindible saber al detalle qué está pasando en nuestra web, y para eso necesitamos métricas. Analizar la web con frecuencia nos ayudará a detectar problemas, inferir soluciones y generar estrategias. La más útil en el caso del porcentaje de rebote es, para mi gusto, Google Analytics, porque permite conocer la tasa de rebote, el tiempo de permanencia y cuáles son las páginas más o menos visitadas.

Conclusión

No me cansaré de enfatizar que no hay ningún número que podamos considerar como un rebote alto. Cada caso es un mundo y, como siempre, depende. Os recomiendo analizar vuestra web y valorar a qué grupo de rebote pertenecéis (al muy bueno, al bueno o al malo), y poner en práctica estas prácticas solo si realmente lo necesitáis.

Y vosotros, ¿tenéis un rebote muy bueno, bueno o fatal? ¡Compartid con nosotros vuestras experiencias en los comentarios!