Guía paso a paso para redactar textos SEO

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Words (chun, chun, chun) don‘t come easy.

En muchos momentos de frustración, yo también lo he pensado: escritor se nace, no se hace. Lo de Shakespeare debía de ser innato, porque cómo si no iba a escribir tantísimo y tan bien.

Pero nada más lejos de la realidad: con paciencia (y café), se puede aprender a escribir. Con el tiempo, incluso, puede llegar hasta a gustarnos.

Esta es una habilidad imprescindible para el SEO, donde, como dijo Bill Gates, “el contenido es el rey”. En capítulos anteriores ya hemos hablado de lo importante que es incorporar un blog en nuestras webs o sobre cómo optimizar nuestro contenido. Pero aún nos quedaba la pregunta más importante por responder: ¿qué camino hay que seguir para redactar un texto SEO perfecto?

Por eso, hoy os voy a enseñar paso a paso lo que hay que hacer para superar el síndrome del folio vacío y escribir contenido que funcione. El camino no es largo, pero coged una rebequita, que igual refresca.

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1. El antes: Preparación

Probablemente la fase más subestimada, pero realmente es importante. La preparación debería ocupar el 40 % del tiempo total invertido en crear nuestra obra maestra. ¿Por qué tanto? Porque una preparación bien hecha evitará que tengamos que desechar o cambiar ideas radicalmente cuando ya vamos por la mitad. Es muy importante tener muy claro qué vamos a hacer antes de coger lápiz y papel, porque nos ahorrará muchos disgustos (creedme, habla la voz de la experiencia).

Sed originales

Cierto es que ya está (casi) todo escrito, pero no, si no queréis veróslas con Panda, no vale el copia-pega. Lo que sí está permitido (y deberíais hacer) es investigar en profundidad qué temas dentro de vuestra industria están más demandados y generan más interés. También echad un vistazo a cómo vuestros competidores tratan esos temas. Y ahora, pensad en una manera de hacerlo mejor. A mí me gusta considerar a mis competidores como mis fuentes de inspiración.

Sed relevantes

¿Es vuestra idea realmente relevante para vuestro sector? Quizás estáis interesadísimos en el proceso de reproducción de las mangostas, pero, contra todo pronóstico, probablemente sois pocos. Sed objetivos: ¿qué necesitan vuestros clientes/lectores?

Responded a una pregunta concreta

Pensad en el tema de vuestro contenido como una respuesta a una pregunta. Cuando penséis en vuestra idea, tratad de concebirla en forma de una frase corta y, muy importante, concreta. “Las mangostas” no es un tema concreto ni responde a nada. En cambio, “las mangostas se reproducen así, así y así” es un tema determinado y responde a “¿cómo se reproducen las mangostas?”. Y esa es la idea en torno a la cual tiene que girar vuestro texto. No vale irse por los cerros de Úbeda.

Buscad palabras clave relacionadas

Ahora que tenemos nuestra idea, tenemos que expandirla a través de términos relacionados que después tendremos que incorporar en el texto. Es hora de hacer un keyword research y encontrar palabras LSI que nos ayuden a completar nuestro artículo. ¿Queréis saber cómo? Aquí os dejo nuestras guías completas de keyword research y SEO semántico. Para mi artículo sobre la reproducción de las mangostas, ahora sé que tengo que usar términos como “mamífero”, “camada” o “apareamiento”.

Lluvia de ideas

Partiendo de las palabras que hemos encontrado previamente, vamos a hacer un brainstorm o lluvia de ideas. Sin orden ni concierto, escribid en una hoja en blanco cualquier cosa que se os venga a la mente. Valen palabras sueltas y también parrafadas. Dad rienda suelta a la imaginación.

Haced un mapa conceptual

Por último, toca organizar esas ideas. Haced un mapa conceptual o esquema que os servirá de guía a partir de ahora. Lo más importante es tener bien clara y organizada la estructura del texto en forma de títulos y subtítulos.

El durante: Redacción

¡Ahora toca escribir! Si nuestra preparación ha sido eficaz y eficiente, la redacción, aunque parezca mentira, solo debería ocupar el 20 % de nuestro tiempo. Al fin y al cabo, lo “difícil”, que es cocinar la idea, ya está hecho, y lo que hay que hacer ahora es desarrollarla partiendo de nuestro esquema. Veamos cómo:

¡Poneos a escribir!

“Un capitulito más, y me pongo”. “A en punto, que menos diez es una hora muy fea”. “Uf, es que no estoy creativo”. Y murió sin haber escrito nada.

Mi lema en la vida es una cita de Picasso que dice que “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Si esperáis que se os encienda la bombilla por sí sola, os vais a quedar a oscuras. Simplemente sentaos delante del ordenador y escribid. Puede que las primeras frases sean para tirarlas a la basura, pero poco a poco se os irán arrancando los motores.

Además, en vez de esperar a que os visiten las musas, podéis aprender a llamarlas. Descubrid cuál es vuestra fuente de inspiración o qué os ayuda a concentraros. ¿Música relajante? ¿Café? ¿Leer artículos relacionados con vuestro tema? Personalmente, aunque suene muy raro, lo que a mí me funciona es leer textos que haya escrito yo en el pasado. Me hace sentir que, si he escrito eso, puedo ponerme y escribir algo igual de bueno ahora. Cada uno tiene sus métodos, no me juzguéis.

Empezad por lo más fácil

No tenéis por qué empezar por el principio si no queréis. Una técnica poco conocida pero muy socorrida es empezar redactando aquella sección del texto que más fácil os resulte, o quizás sobre la que más información hayáis incorporado en vuestro esquema. Esto permitirá ir poniendo vuestra inspiración en movimiento y cogiendo ritmo. Eso sí, nada de flojear cuando haya que seguir con la parte difícil.

Introducid las keywords relacionadas

El keyword research lo hicimos para algo más que para acumular ideas. Es hora de irlas introduciendo en nuestro texto pero, eso sí, de manera natural. No vale meter “mangosta” setenta veces en un párrafo, porque no cuela. Creedme que no queréis caer en el keyword stuffing. Lo importante es que cuando leáis vuestro texto todo tenga sentido. No os obsesionéis con los números y los porcentajes: simplemente, no olvidéis usar las palabras que habéis buscado.

Escribid textos largos

¿Cuál es la longitud ideal de un texto SEO? Dependerá del tema en cuestión. Se dice que 750 palabras es un aprobado justito y que 1200 es un sobresaliente. Pero, insisto, depende, todo depende. Hay temas que se resuelven en tres líneas y todo lo demás sería paja. Ni tanto ni tan calvo.

¿Pero por qué necesitamos escribir un texto largo? Porque tenemos que ser capaces de introducir todos los términos relacionados que hemos buscado antes, y eso no suele ser posible en un par de párrafos. Además, generalmente el usuario agradece encontrar toda la información que necesita en un solo artículo.

Mazacotes de texto, no, gracias

Los textos más largos pueden resultar agobiantes para el lector. Las páginas y páginas de bloque de texto en forma de ladrillo asustan, por muy interesante que sea el contenido. Por eso, para hacer más ameno el flujo de lectura, es ideal estructurar el texto con títulos y subtítulos, enumeraciones con guiones, etc.

Usad frases y párrafos cortos

De nuevo, depende, pero el párrafo ideal debería rondar, como mucho, las seis líneas. Y creedme que si en todo el párrafo no hay un solo punto y seguido, hay algo que tiene que cambiar. Muchas veces tendemos a describir ideas complejas con frases igual de complicadas que no hacen más que ponérselo más difícil al pobre lector. El tamaño sí que importa.

Recurrid a fórmulas de copywriting

O bien para convertir una venta o bien para enganchar al lector, es recomendable usar fórmulas de copywriting, que son esos “moldes de texto” que ayudan a persuadir al lector a hacer lo que nosotros queremos, por muy manipulador que suene. Podéis saber más acerca de este tema en nuestro artículo sobre SEO copywriting.

Evitad las coletillas

Hasta que uno se acostumbra, esto es lo más difícil de hacer, porque las usamos constantemente y día a día. Por muy informal que sea nuestro texto, hay que respetar la distancia entre la comunicación hablada y la escrita. Cosas como “básicamente” o “pues bien” dan un inevitable toque de poca profesionalidad en el que no queréis caer, y además se pueden reemplazar o suprimir muy fácilmente.

El después: Revisión

¡Ánimo, que ya no queda nada! Solo nos queda acicalar nuestra obra de arte. Eso sí, tal y como dictan las matemáticas, a esto deberíamos dedicarle el 40 % del tiempo restante. La revisión es un paso imprescindible porque puede convertir algo mediocre en sobresaliente. Así se hace:

Leed y releed

Personalmente, este es un paso que yo incorporo también al “durante”. Cada vez que escribo un par de párrafos, los releo para asegurarme de que son coherentes, casan entre sí y expresan decentemente lo que quiero decir.

Independientemente, tiene que haber varias (sí, varias) lecturas del contenido completo. Si es un buen texto, no os importará revisarlo una y otra vez, porque disfrutaréis con la lectura. Eso ya es una buena señal.

Además, os aconsejo, sobre todo a lo que estáis empezando, que lo leáis en voz alta. Esto es porque nos obliga a prestar más atención al texto y nos hace ir más despacio sobre él.

Ortografía, gramática y léxico

Ni que decir tiene que no debería faltar una sola coma o hache. Queísmos, leísmos y otros ismos también suelen jugar malas pasadas. A todo el mundo se le escapa algo alguna vez, pero reduciréis mucho las probabilidades de que ocurra si revisáis mucho el texto. Además, en cuanto al vocabulario, tratad de que sea variado. No puedo leer “mangosta” en absolutamente cada frase. He aquí vuestros nuevos mejores amigos:

No os quedéis ni cortos ni largos

Por un lado, no deis por hecho que vuestros lectores saben lo mismo que vosotros. Uno de los problemas más comunes entre escritores amateur es que el texto no se entiende fácilmente porque el autor asumió que si en su cabeza sonaba bien, también tendría sentido para los lectores. Podéis o bien incluir información básica en vuestro contenido para que no se pierda nadie, o bien incluir un link a otro artículo.

Por otro lado, todo lo contrario. Sé que duele, pero tendréis que borrar paja. No todo lo que habéis escrito es relevante, y ocurre muchas veces que varias frases o párrafos recogen la misma idea descrita con distintas palabras. Tendréis que sacrificar alguna.

Decorad vuestro texto

Ahora que tenemos un texto bien hermoso, hay que hacerlo destacar. Usad elementos visuales como links, negritas, cursivas e imágenes. Lo importante es llamar la atención del usuario constantemente y facilitar el flujo de lectura para que no se canse de leer. Los emoticonos, eso sí, en la gran mayoría de casos, es mejor evitarlos.

Pedid su opinión a terceros

A todas las mamás les parecen preciosos sus bebés. Por eso será muy difícil para nosotros ser imparciales y encontrar defectos en nuestros textos. Dejad que algún tercero lo revise y os dé su opinión sincera.

Conclusión

Nadie nace sabiendo, y a escribir se aprende escribiendo. Redactar contenido para un blog es una gran manera de compartir información y, ya que estamos, posicionar en Google, así que, ¿por qué íbamos a dejar pasar la oportunidad?

La prueba del algodón para saber si habéis hecho o no un texto de calidad es estar tan orgullosos que lo leeríais una y mil veces.

Este es mi paso a paso para redactar contenido SEO, pero ¿cuál es el vuestro? ¡Compartidlo conmigo en los comentarios!